Una humilde opinión sobre el COVID 19

¿Qué está pasando?

¿Por qué?

Estamos en medio de un conflicto al que hemos llamado COVID19.
Toda la humanidad lo está sufriendo.  Por lo que es un conflicto de todos.
Lo primero que debemos plantearnos es ¿qué es un conflicto?
Es lo que se produce en nuestra conciencia por la tensión ante tomar una decisión que supone renunciar a algo para elegir otra cosa.
Ya que vivimos en un mundo polarizado, siempre tenemos que elegir, y estas decisiones muchas veces son difíciles ya que la renuncia a algo nos supone sufrimiento, dolor, o cuando menos, una situación incómoda.
Continuamente nos exponemos a esta toma de decisiones, y en cuanto tomamos la decisión, se libera el conflicto.  Asumimos las consecuencias y seguimos adelante.
Ojalá siempre los problemas se resolvieran así de rápido. Sin embargo, hay veces, que no queremos verlos.  Hacemos que no están,  como que no existen.  Como los niños que se tapan con la manta y se creen que son invisibles…
Cuando hacemos esto, el conflicto, que hasta ahora estaba en el plano psíquico y al que le da igual que hagas que no existe, se manifiesta en el plano físico para que puedas verlo.
¿Y esto qué es? La inflamación, la enfermedad, el conflicto materializado. Empieza el proceso de materialización para que puedas asumir el conflicto y tomes una decisión – solución.
En nuestro caso, ese conflicto se ha materializado en forma de un virus que nos ataca de forma global, creando el caos en nuestro sistema económico y social. Son los agentes invasores que han penetrado en nuestros países, saltándose todas las fronteras, y haciendo que éstas se levanten cada vez más y se vean más las diferencias entre unos y otros pero a la vez haciéndonos ver que somos todos iguales: seres humanos y que hagamos lo que hagamos, todos lo sufrimos, de una manera u otra. Es un problema de todos.
Pero, cuál es ese problema que no estamos queriendo ver y ha tenido que materializarse?  ¿Qué estaba pasando cuando todo esto empezó?  ¿En qué andábamos metidos que quisimos mirar hacia otro lado?
No queremos ver el gran problema que se nos avecina. No queremos cambiar nuestra forma de vivir. Nuestra comodidad. Nuestro sistema capitalista y democrático está destrozando el medio ambiente, pero seguimos haciendo todo lo posible para que todo siga igual, como si no pasara nada.
Esta pandemia nos ha obligado a parar, a parar de consumir, de ir todo el día como zombies de un lado a otro, de no atender a nuestros hijos porque nunca estamos en casa, de trabajar en la mayoría de las cosas en las que trabajamos, las cuales, casi todas contribuyen a destrozar más el medio ambiente.. Las fábricas han cerrado, las tiendas han cerrado, nos hemos quedado solo con lo imprescindible, alimentación y salud, para darnos cuenta de que podemos vivir sin todo lo demás.  Que es solo una rueda que no hace más que consumir recursos y vidas para que unos malvivan y otros derrochen.
El COVID 19 nos ha parado y nos ha unido en la lucha contra nuestro invasor. Ahora estamos ahí concentrados, poniendo todo nuestro foco en deshacernos de él. Estamos en llamas, en plena inflamación, en plena guerra contra el enemigo.

Los conflictos convertidos en enfermedades son saltos en el desarrollo de los seres humanos. Cuando pasas una enfermedad nunca sales siendo el mismo. Uno se fortalece a nivel corporal y mental.  Crecemos, maduramos.  Sólo los desafíos nos hacen más fuertes y capaces.  Esa tensión que se crea, genera energía vital para el progreso y el desarrollo.
Pero esta cultura en la que vivimos es enemiga de los conflictos.  Tenemos miles de medicinas para evitar el sufrimiento y miles de recursos de evasión permanente de la realidad. Y por lo tanto, de la toma de conciencia.
Hasta ahora, todo lo que hacemos es contar el numero de infecciones, muertes, altas…  Que si aplausos, que si solidaridad…  Todo lo superficial.
Se necesita algo más que una mirada superficial al conflicto. Se necesita una sinceridad implacable.  Una sinceridad tan incómoda para la conciencia como la infección es para el cuerpo.
Esta sinceridad es la que en nuestra cultura hay que evitar como sea.  Las medicinas, las vacunas que no tardarán en salir, conseguirán hacer parecer que el conflicto ha terminado.  Pero lo único que vamos a hacer es reprimirlo, lo cual es un ataque contra la dinámica de la vida en sí.
La dinámica de la vida nos está diciendo: parad.  Parad de hacer lo que estáis haciendo. Tenéis un problema gigante y no lo queréis ver.

Hay que tomar decisiones drásticas.  Cambiar nuestro estilo de vida radicalmente.  Por mucho que nos duela, nos incomode.   Los gobiernos que tenemos no saben como llevar a cabo este cambio, las fuerzas económicas se resisten, todos tenemos demasiado miedo a lo que pueda pasar. Los ciudadanos hacemos lo que podemos, pero necesitamos guía, dirección, liderazgo que nos lleve a todos al unísono como está pasando ahora.  Que prohíba, que obligue, que multe… Si no, es imposible.

Ojalá esta enfermedad-conflicto sirva de verdad para tomar conciencia del verdadero problema que nos ha hecho crear esto.  Ojalá encontremos la fuerza para tomar una decisión de una vez por todas y decir no a todo lo que nos está llevando al desastre del cambio climático.  Al desastre de agotar los recursos naturales y dejemos de mirar hacia otro lado.

Cuando hay un conflicto se pueden dar 3 casos:
1-Ganan las defensas, es el triunfo de las defensas aunque conlleva la pérdida de muchas de esas defensas y también de los invasores.
2-Ganan los invasores, muere la defensa, pero sigue habiendo un triunfo.
3- Ninguno gana.  Se convierte en enfermedad crónica. No hay triunfo, si no compromiso.  Un compromiso con una serie de obligaciones.  Un foco que constantemente consume energía produciendo abatimiento, cansancio y apatía.  No se está ni enfermo, ni sano, ni en guerra ni en paz.  Es una pugna permanente, un estancamiento. Es cuando nos convertimos en tibios, en cobardes, tememos las consecuencias y la responsabilidad que conlleva tomar una decisión.  Vivimos sin valor ni energía para decidir por no exponernos a la consecuencias de una decisión a la que tenemos terror. Sólo cavilamos y le damos vueltas al asunto, pero no hacemos nada más que consumirnos.

Quizá esta era la situación en la que estábamos antes de que se manifestara el COVID 19.  Llevábamos mucho tiempo con una enfermedad crónica.  Sabiendo que había un conflicto y sin hacer nada realmente importante.  Haciendo como que no pasa nada pero en el fondo sabiendo que no estamos siendo responsables.  Pero sin querer verlo.  Y zas! La naturaleza nos da una nueva oportunidad para verlo.  La naturaleza, la vida, nos dice “miradme”, estoy aquí!  Yo también existo.  No estáis solos en este planeta.

Debemos vencer al COVID 19, pero también agradecerle por ayudarnos a ver, ayudarnos a tomar conciencia del verdadero problema que está en nosotros, en nuestra mente. En nuestra forma de pensar.

What’s going on?

Why?

For what?

We are in the middle of a conflict that we have called COVID19.

All humanity is suffering it. So it is a conflict of all.

The first thing we must ask ourselves is what is a conflict?

It is what is produced in our consciousness by the tension before making a decision that involves giving up something to choose something else.

Since we live in a polarized world, we always have to choose, and these decisions are often difficult since giving up something means suffering, pain, or at least an uncomfortable situation.

We continually expose ourselves to this decision making, and as soon as we make the decision, the conflict is released. We bear the consequences and move on.

If only problems were always resolved that quickly. However, there are times when we don’t want to see them. We act as they do not exist, as they are not there. Like children who cover themselves with the blanket and think they are invisible …

When we do this, the conflict, which until now was on the psychic plane and who does not care if to you it doesn’t exist, manifests on the physical plane so that you can see it.

What is this? The inflammation, the disease, the materialized conflict. The materialization process begins so that you can assume the conflict and make a decision – solution.

In our case, that conflict has materialized in the form of a virus that attacks us globally, creating chaos in our economic and social system. They are the invading agents that have penetrated our countries, bypassing all borders, and making them rise more and more and see the differences between them, but at the same time making us see that we are all the same: human beings and that whatever we do, we all suffer it, one way or another. It is everyone’s problem.

But, what is this problem that we are not wanting to see and has had to materialize? What was happening when all this started? What were we involved in that we wanted to look the other way?

We do not want to see the great problem that lies ahead. We do not want to change our way of living. Our comfort. Our capitalist and democratic system is destroying the environment, but we continue to do everything possible so that everything remains the same, as if nothing happened.

This pandemic has forced us to stop, to stop consuming, to go all day like zombies from one place to another, not to take care of our children because we are never at home, to work in most of the things we work in, which almost all contribute to further destroying the environment. The factories have closed, the stores have closed, we have been left with only the essentials, food and health, to realize that we can live without everything else. That it is just a wheel that does nothing but consume resources and lives so that some may misuse and others waste.

COVID 19 has stopped us and united us in the fight against our invader. Now we are there focused, putting all our focus on getting rid of it. We are on fire, in full inflammation, in full war against the enemy.

Conflicts turned into diseases are leaps in the development of human beings. When you get sick, you never go out the same. One strengthens oneself physically and mentally. We grow, we mature. Only challenges make us stronger and more capable. That tension that is created generates vital energy for progress and development.

But this culture in which we live is the enemy of conflict. We have thousands of medicines to avoid suffering and thousands of resources for permanent escape from reality. And therefore, of awareness.

Until now, all we do is count the number of infections, deaths, discharges … What if applause, what if solidarity … Everything superficial.

More than a cursory look at the conflict is needed. Relentless sincerity is needed. A sincerity as uncomfortable for consciousness as infection is for the body.

This sincerity is what in our culture must be avoided however it may be. The medicines, the vaccines that will soon come out, will make it seem that the conflict is over. But all we are going to do is repress it, which is an attack on the dynamics of life itself.

The dynamics of life is telling us: stop. Stop doing what you are doing. You have a huge problem and you don’t want to see it.

Drastic decisions must be made. Radically change our lifestyle. As much as it hurts, it makes us uncomfortable. The governments we have do not know how to carry out this change, the economic forces are resisting, we are all too afraid of what may happen. As citizens do what we can, but we need guidance, direction, leadership that brings us all in unison as it is happening now. A government which prohibits, force, punish… If not, it is impossible.

Hopefully this disease-conflict really serves to become aware of the real problem that has made us create this. Hopefully we will find the strength to make a decision once and for all and say no to everything that is leading to the climate change disaster. To the disaster of exhausting natural resources.

Let’s stop looking away.

When there is a conflict, there can be 3 cases:

1-Defenses win, it is the triumph of the defences although it involves the loss of many of those defences and also of the invaders.

2-The invaders win, the defence dies, but there is still a victory.

3- None wins. It becomes a chronic disease. There is no triumph, but a commitment. A commitment to a series of obligations. A focus that constantly consumes energy producing dejection, tiredness and apathy. You are neither sick nor healthy, neither in war nor in peace. It is a permanent struggle, a stalemate. It is when we become lukewarm, cowardly, we fear the consequences and the responsibility that comes with making a decision. We live without courage or energy to decide not to expose ourselves to the consequences of a decision that we are terrified of. We only brood and ponder the matter, but we do nothing but consume ourselves.

Perhaps this was the situation we were in before COVID 19 manifested itself. We had long had a chronic illness. Knowing that there was a conflict and doing nothing really important. Pretending that nothing happens but deep down knowing that we are not being responsible. But without wanting to see it. And wham! Nature gives us a new opportunity to see it. Nature, life says “look at me”, I am here! I also exist. You are not alone on this planet.

We must beat COVID 19, but also thank it for helping us see, helping us become aware of the real problem that is in us, in our mind. In our way of thinking.

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